S?bado, 04 de abril de 2009

TIEMPO Y SIGNIFICADO DE LAS FLORES

 

En estos tiempos caracterizados por el derroche de energías mezcladas con  desbordantes algarabías que brotan por alborozados poros juveniles ávidos de fiestas interminables, adelantan el precarnaval para darle rienda suelta a la diversión y a la parranda. Tan es así que, sin haber llegado el treinta y uno de diciembre ya se estaban festejando los precarnavales.

En estos tiempos llenos de motos y de carros y de música estridente, me hace recordar aquellas sedantes épocas, cuando los campesinos agradecidos por las abundantes lluvias en el año inmediatamente anterior,  con sus trojes atiborrándose de pan y vida y respirando algodón en cada una de las esquinas del pueblo o en cada recodo de los trillados caminos que serpentean entre laderas y bosques, praderas y arroyos;  se echaban con frenesí , el día de San Sebastián, tanta cantidad de agua que las calles quedaban completamente mojadas; aquella era una verdadera guerra de agua, vecinos contra vecinos, amigos contra amigos y en cada puerta de casa esperaban el paso del  transeúnte para bañarlo a totumadas; y, ese veinte de enero,  ya por la noche, se iniciaba la guerra de las colonias entre  cadenetas multicolores en los salones “Burreros”, mientras los jóvenes bailaban lanzándose toda clase de perfumes y colonias, cuya fragancia volaba con la brisa del Caribe para enclaustrarse en cada casa emborrachando de amor a las parejas de entonces. Era la primera noche del precarnaval y, al siguiente día, se iniciaba la guerra de las flores. Cada jovencita se ponía una flor en su cabellera o la  llevaba en la mano;  o, también, cada joven le enviaba una flor a su enamorada o viceversa… Y todos conocían el oculto  significado de cada flor.

Hoy, en estos alocados tiempos, en este organizado e inconcebible desorden, en este mundo inauténtico, se han olvidado del agua y de los perfumes y de las colonias y de las flores;  y se han embutido en contiendas de tinturas manchadoras de vestidos, o de raros y alérgicos polvos como la urticante pelusa de la picapica o, también, de espumas  manchadoras de tersos y delicados cutis.  

Hoy, lamentablemente, se olvidan de nuestras flores. Tan es así que se han olvidado de  los capullos  de trinitaria con su precioso  significado de “Tengo amores escondidos” o el de la misma flor de la trinitaria: “Maldita sea la hora en que te conocí”; o el de las del modesto y recio  matarratón: “Quiero morir en tus brazos”, o el de las de la Cayena: “Arrebata machos”; y tantas flores nuestras que no habría espacio para mencionarlas con su significado.

Hoy, hundido en los recuerdos, suelto  una pregunta que ha de enredarse entre los recovecos del futuro incierto: ¿Cuándo volverá el halagüeño tiempo colmado de vistosas y coloreadas flores engalanando la hermosa cabellera de atractivas jovencitas? Entre tanto, añorando los románticos tiempos idos, entre nostalgia y nostalgia emito, como siempre,  mi acusadora exclamación al extraño mundo en que vivimos:  

 

¡Ah mundo! ¡Si te viera mi abuela por un hoyito! 

 

Escribió FERMÍN MOLINA VARGAS

Juan de acosta, 16 d enero del 2009.

 

Enlaces:  

 

http://www.poetasdelmundo.com/verInfo_america.asp?ID=5021

http://www.poetasdelmundo.com/verNot.asp?IDNews=1688

http://www.redescritoresespa.com/M/molinaV.htm 

http://www.EveryOneWeb.es/ferminmolinavargas

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Publicado por 7771947 @ 17:08
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